Origen y elaboración de las calaveras de azúcar

En la cultura Mesoamericana, la muerte sólo era el final de la etapa de la vida, un proceso natural que daba paso a un nivel más elevado. Los nativos rendían culto a ese concepto adornando sus altares con los cráneaos de los que habían sido sacrificados a los dioses.

Para exponer los cráneos, construyeron el Templo Tzompantli, que consistía en una pared llena de esos cráneos, a los que ensartaban por medio de unos hoyos que se les practicaban a ambos lados.

Muro Tzompantli.

Con la llegada de los Españoles y la conquista del nuevo mundo, vino la conversión a la religión católica de los indígenas y la consecuente eliminación de muchas de sus creencias y rituales o, en el caso de que no se pudieran eliminar, la sustitución por otras más acordes con la ideología católica.

Una forma de mantener de algún modo la tradición del culto a las calaveras vino por la invención de este delicioso dulce, que se elabora, principalmente, para fechas de la celebración del Día de los muertos, momento en el que se consume en gran cantidad.

Existen diversas formas de elaborar las calaveras de azúcar. Aquí vamos a ver una de esas formas, que es tan válida como cualquier otra.

Ingredientes:

1 taza de azúcar refinada.

1 cucharada de agua.

1 cucharada de merengue en polvo.

450 gramos de azúcar glass

1/4 de taza de merengue en polvo

1/3 de taza de agua

Pigmento alimenticio en gel y en varios colores

Necesitaremos también unos moldes para hacer las calaveras. Normalmente vienen separados en dos mitades (una para la parte delantera de la calavera y otra para la trasera).

Elaboración:

Echaremos el azúcar, la cucharada de agua y la de merengue en polvo en un recipiente y removeremos hasta conseguir una textura como de arena mojada.

Rellenaremos con el azúcar las dos mitades de la calavera, compactándola bien y retirando el exceso para dejar rasa el azúcar en el molde.

Vaciamos los moldes sobre una bandeja y dejamos secar hasta el día siguiente.

Las cantidades de los ingredientes variarán dependiendo del tamaño de los moldes y de la cantidad de calaveras que vayamos a hacer, así que tendrás que ajustar esas cantidades conforme vayas preparando tus calaveras de azúcar.

Para unir las dos mitades de nuestras calaveras y para decorarlas, mezclaremos durante varios minutos los 450 gramos de azúcar glass, el cuarto de taza de merengue en polvo y el tercio de taza de agua (la cual iremos añadiendo poco a poco), hasta conseguir una mezcla homogénea, con una textura similar a la pasta dentífrica.

Usaremos la mezcla blanca para aplicar una fina capa en la parte plana de una de las mitades de nuestra calavera, sin dejar demasiado grosor. Para ello podemos usar un cuchillo de untar. Uniremos las dos mitades y dejaremos secar hasta el día siguiente.

Haremos pasta de colores para la decoración de las calaveras, añadiendo a la pasta blanca el pigmento alimenticio del color que deseemos, en la cantidad adecuada para conseguir el tono y la intensidad que más nos guste. Aplicaremos ese azúcar de colores con una manga de pastelero con puntas finas (puede ser una manga con puntas de acero intercambiables o puede ser una manga de plástico a la que cortaremos la punta al tamaño que deseemos). Dejaremos secar y ya estarán listas para servir.

También se pueden decorar nuestras calaveras con bolitas de chocolate, frutos secos machacados o cualquier otra cosa que se nos ocurra, utilizando la pasta blanca para pegarlo todo.

Y así es como podrían quedar nuestras calaveras de azúcar.

Si nos fijamos bien, vemos que las decoraciones de las calaveras suelen ser casi siempre de colores muy vivos (aunque también podemos decorarlas en tonos pastel, si eso nos agrada), aportando gran vistosidad a un dulce que, en cualquier caso, deleitará nuestro paladar con un infinito placer de puro azúcar, llenándonos de felicidad y energía.

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