Cómo hacer calaveras de chocolate

En México es muy apreciada toda la mitología y la cultura relacionada con la muerte, con celebraciones como el Día de los muertos o, como en el caso que nos ocupa, con deliciosos postres como estas calaveras de chocolate.

Se pueden hacer grandes o pequeñas, huecas o macizas, con chocolate negro o blanco, pero siempre se van a decorar a la manera tradicional, con flores y ”filigrana” en vivos colores.

Hoy vamos a ver cómo se hacen las calaveras de chocolate huecas, que tienen un poco más de complejidad en su elaboración, pero son mucho más cómodas a la hora de comerlas, ya que se podrán romper en pequeños trozos para su degustación y disfrute.

Los ingredientes que vamos a necesitar son los siguientes:

400 gramos de chocolate en perlas para fundir

Unas gotas de aceite de cocina

Azúcar glass

1 huevo

Pigmento alimenticio en gel y en varios colores

Necesitaremos también unos moldes para hacer las calaveras. Normalmente estos vienen separados en dos mitades (una para la parte delantera de la calavera y otra para la trasera). En este caso, cortaremos el plástico del molde para dejar a la vista un agujero tan grande como la base de la calavera, para que podamos introducir el chocolate a través del mismo.

Las cantidades necesarias de cada ingrediente se irán viendo conforme vayamos elaborando la calavera, ya que dependerá del tamaño de la misma y del grosor que le demos finalmente, así que, por el momento, no vamos a preocuparnos demasiado por eso, tomando las indicaciones arriba descritas como una simple orientación para comenzar.

De todas formas, no importa si nos pasamos con la cantidad de chocolate, porque solo necesitaremos dejar enfriar el sobrante y guardarlo para la próvima vez que nos haga falta.

Para empezar con esta receta, pondremos a calentar agua en un cazo hasta justo antes de que empiece a hervir, para poner a fundir el chocolate al baño María.

Mientras el chocolate se funde, prepararemos el molde para recibir el chocolate y evitar que se pegue. Para ello, echaremos unas gotas de aceite de cocina en el interior de cada mitad del molde y lo extenderemos con la ayuda de una servilleta de papel, asegurándonos de no dejar restos de aceite en el interior (solo necesitamos dejar una finísima capa). Haremos lo mismo sobre la superficie de una bandeja, que nos servirá para hacer la tapa inferior de la calavera.

Una vez que el chocolate esté bien fundido y no tenga grumos, pasaremos a verterlo en el interior del molde, cuyas mitades habremos unido y sujetado con gomas elásticas, asegurándonos de que quede firmemente sujeto.

Repartiremos bien el chocolate por todo el interior del molde para crear una capa uniforme. Para que la capa de chocolate no sea demasiado fina, podemos repetir este proceso dos o tres veces, dependiendo de cómo nos guste sentir el chocolate al morderlo. También vamos a verter chocolate sobre la bandeja, procurando que tenga un grosor similar al de la calavera. Meteremos el molde y la bandeja en el frigorífico después de aplicar cada capa para que el chocolate se enfríe y endurezca.

Una vez estemos conformes con el grosor del chocolate, desmoldaremos la calavera y separaremos la base de chocolate de la bandeja. Al haber aplicado el aceite al principio, no vamos a tener ninguna dificultad en realizar este paso.

Con un cuchillo, retiraremos el exceso de chocolate que ha dejado la unión de las dos mitades del molde en todo el contorno de nuestra calavera.

Pondremos a calentar una sartén. Cuando esté bien caliente, pondremos la calavera encima durante un segundo por la parte del agujero inferior. Con esto conseguiremos que el perímetro quede plano (si es que tenía alguna imperfección) y que el chocolate se funda lo justo y necesario para que, al colocar rápidamente la calavera sobre la base, se pegue bien.

Si queda alguna imperfección en esta unión, podemos rellenarla calentando un poco de chocolate y aplicándolo con cuidado en la junta con un pequeño cuchillo para untar, procurando no excedernos y tapar solo el pequeño defecto que se pueda ver.

Por último, calentaremos un cuchillo y lo usaremos para retirar el exceso de chocolate en la base de la calavera, en todo su perímetro.

Para la decoración de la calavera, batiremos la clara del huevo hasta el punto de nieve. Una vez hecho esto, iremos añadiendo el azúcar glass poco a poco y seguiremos batiendo, hasta conseguir una mezcla homogénea, con una textura similar a la pasta dentífrica.

Reservaremos un poco de pasta blanca y haremos pasta de colores para la decoración de las calaveras, añadiendo a la pasta blanca el pigmento alimenticio del color que deseemos, en la cantidad adecuada para conseguir el tono y la intensidad que más nos guste. Aplicaremos este azúcar de colores con una manga de pastelero con puntas finas (puede ser una manga con puntas de acero intercambiables o puede ser una manga de plástico a la que cortaremos la punta al tamaño que deseemos). Dejaremos secar y ya estarán listas para servir.

Bonitas y deliciosas calaveras de chocolate, listas para comer.

Comer chocolate es un placer ancestral del que somos herederos y al que no podemos resistirnos y que, si lo hacemos con moderación, es incluso saludable (algunas fuentes aseguran que hasta podría ser afrodisíaco, aunque esto puede que solo sea una leyenda urbana).

ígueme en: