Pijamas

La historia del pijama se remonta al siglo XV, cuando los hombres y mujeres con dinero utilizaban una enorme camisola hasta los pies (llamado camisón o camisa de dormir). Era una prenda unisex, que para las mujeres suponía un gran alivio después de estar todo el día encorsetadas con un vestido ceñido, pesado y no muy cómodo.

En el siglo XVI, los camisones tenían una largas y amplias mangas y se abrochaban por la parte delantera. Los hacían con lana, para dar calor, ya que no existía la calefacción central, aunque las mujeres de clase adinerada los vestían con terciopelo, forrados o adornados con pieles delicadas. Los camisones de hombres se distinguían en que tenían cortes en los costados. Durante los 150 años siguientes, se siguieron usando los camisones con las únicas diferencias en los bordados, cintas o encajes que se usaban en los camisones femeninos.

Ya en el siglo XVIII, por fin apareció una novedad, el Negligée femenino, una prenda que surgió de la necesidad de distinguir la prenda para dormir entre el género masculino y femenino. Esta prenda era más ajustada en la cintura, de seda o brocado, con encajes y materiales más femeninos el cual, además de para dormir, también se utilizaba durante el día para ir por casa.

En ese mismo siglo, también surgieron cambios en el camisón masculino. Se acortó el camisón, convirtiéndose en algo más sencillo y holgado, que consistía en una camisa y una forma de pantalón muy amplio (los cuales se usaban también como ropa interior durante el día), cuya idea importaron de Persia, ya que allí los habían llevado las mujeres de los harenes. Recibió el nombre de pijama, palabra que deriva de Pae (Prenda para la pierna en Persa) y Jama (Ropa).

En el último tercio del siglo XIX, importaron esta prenda a la Inglaterra Victoriana, cuyo uso para entonces seguía restringido a las clases altas y sus tejidos eran de una extraordinaria calidad, con lujosos adornos en seda. Suponía un gran adelanto frente a los camisones, ya que el pijama de dos piezas proporcionaba calor a las piernas, comodidad y un diseño más moderno. El hecho de que fuera una prenda más caliente se apreciaba mucho, ya que en aquella época se calentaban con estufas de carbón o chimeneas. Su éxito fue increíble por lo que, en las siguientes décadas, el pijama fue adoptado por todas las clases sociales.

En la década de 1920, Coco Chanel. Más tarde, en la década de 1950, el pijama se popularizó entre las clases medias para disfrutar del fin de semana en casa y deja de ser una prenda exclusivamente para los hombres, extendiéndose su uso entre las mujeres, las cuales lo aceptaron rápidamente, ya que al llevarlo sentían gran comodidad.

A partir de entonces, los pijamas fueron evolucionando y adaptándose a cada época. Se crean pijamas más calientes para invierno y más frescos para verano. Surgen nuevos estilos, formas y tejidos, sobre todo en los pijamas femeninos.

Cuando llega la hora de ir a dormir, puedes hacerlo de dos formas; En pelota picada o con un pijama que te cubra y te proteja del frío nocturno.

Si no te gusta acostarte en cueros, usa un pijama con calaveras (como los que podrás encontrar a continuación) y duerme de un tirón toda la noche.

Camille – Pijama Polar de una Pieza con Capucha para Mujer
Camille – Pijama Polar de una Pieza con Capucha para Mujer
Camille – Pijama de una Pieza – para Hombre
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