Púas para guitarra

A lo largo de la historia, se han utilizado con frecuencia las plumas de diferentes aves como púa. Pero uno de los verdaderos puntos de inflexión fue cuando, poco antes de finalizar el siglo XIX, se comenzó a utilizar el caparazón de tortuga para fabricar púas para instrumentos de cuerda. Ello también popularizó el uso de materiales como el hueso, la madera y el marfil. No obstante, el caparazón de la tortuga marina Hawksbill (la especie de la que se obtenía el material) era difícil de obtener. Por otra parte, en 1973, sería prohibido su uso para evitar la extinción del animal.

El segundo momento clave y, posiblemente, más importante aún, fue cuando, en 1922, la compañía D’Andrea comenzó a utilizar celuloide para la fabricación de púas. El celuloide fue creado en 1869 por John Wesley Hyatt.

Es en 1922 cuando Luigi D’Andrea encuentra una forma de fabricar y hacer estampaciones sobre celuloide. Originalmente planeó usarlo para crear decoraciones en forma de corazón para accesorios de maquillaje femenino, pero a raíz de un comentario de uno de sus hijos (parece una púa de mandolina) decidió probar suerte en el sector de las tiendas de música.

La década de 1920 sería el período de auge de las púas de guitarra. Las púas de dedo (perfeccionadas por George D. Beauchamp y patentadas en 1928) también estaban experimentando una creciente demanda, ya que la guitarra cada vez era más popular en Estados Unidos y, poco a poco, se iba situando a la altura del banjo y la mandolina. La incorporación de las cuerdas de acero, cada vez más gruesas, incrementaba la proyección sonora, pero también la necesidad de brindar a las uñas algo de ayuda.

Las púas planas también verían su popularidad aumentada exponencialmente y, como suele ser habitual en el mercado de la guitarra, un ídolo de la guitarra tendría la culpa. En 1929, el guitarrista Nick Lucas tendría tal éxito con la canción Tiptoe Through the Tulips, que le merecería su propia Gibson Signature y legiones de seguidores tratando de emular su técnica de púa plana.

Aunque hoy en día siguen existiendo las púas de celuloide, es muy frecuente el modelo de Nylon creado originalmente por la compañía Herco, producido durante los 60 y 70, que más tarde sería comprada por Dunlop. El polietileno, el hueso, el cristal, el metal, el cuerno o la piedra son sólo algunas de las opciones de las que disponemos hoy en día, en que la oferta se ha diversificado y es más fácil de conseguir que nunca. Cada una tiene su propia forma, grosor y consistencia, que se traduce en diferentes matices sonoros.

Si tocas la guitarra o el bajo, vas a necesitar, eventualmente, una púa, así que aquí tienes un buen montón para elegir la que más te llame la atención y añadirla a tu arsenal, en el calibre, tamaño y diseño de calaveras que prefieras.

Púa de guitarra de celuloide con patrón de calaveras
Púa de guitarra de celuloide con diseño de calaveras
Púa de guitarra de celuloide de calavera
Púa de guitarra de celuloide con diseño de calavera
Paquete de 6 púas de guitarra de celuloide

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